sábado, diciembre 04, 2010

Klein

Según Melanie Klein, el niño muy pequeño atraviesa por diferentes fases antes de poder integrarse. En un de ellas, en la primera, la esquizo-paranoide, prevalecen muchos temores: al ataque, a la dependencia, etc., y frente a ellos el niño se defiende con inadecuadas defensas, omnipotentes y mágicas. En una fase posterior ya no sufre tanto estos temores, no está a merced de tantos objetos que no son ni personas completas sino partes, a merced de aquel mundo confuso dividido en bueno y malo, sino entiende a la persona total y aprende a querer a la persona total y a preocuparse por ella.


Analíticamente se habla de una necesidad de reparar a estos objetos que en la fantasía fueron atacados y destruidos en una primera época. Habría una Reparación que viene de la época en la cual el niño atacó y destruyó sus primeros objetos y a los cuales pretende reparar en forma mágica y omnipotente e irreal. Sería la Reparación Maníaca. Esta Reparación se caracteriza por:

a) va acompañada de desconsideración del objeto,

b) triunfo sobre el objeto; y

c) control del objeto.


La Reparación puede originarse también de otra fase más integrada, aquella en la cual hay consideración y preocupación por el objeto. Pretende reparar el daño al objeto querido, pues le preocupan los ataques hechos en la fantasía. Esta sería Reparación Depresiva que se caracteriza por:

a) consideración por el objeto,

b) estima del objeto; y

c) cariño por el objeto.

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VI. Defensas maníacas. Se refiere a la a la posición depresiva vinculada con la vivencia de dependencia del objeto, Las defensas maniacas se dirigirán contra todo sentimiento de dependencia, que se evitará, negará o invertirá. La relación maníaca con los objetos se caracteriza por una tríada de sentimientos: control, triunfo y desprecio. Estos sentimientos se corresponden directamente con sentimientos depresivos de valorar al objeto y depender de él, con el miedo a la pérdida y la culpa, y sirven de defensa contra ellos.

VII. Reparación. La reparación puede formar parte de las defensas maníacas. En ese se intenta reparar al objeto en forma maníaca y omnipotente. Es cuando se le puede tratar en forma parcial como objeto de preocupación. La reparación como lo menciona la autora es un mecanismo de gran importancia para el desarrollo del yo y para su adaptación a la realidad. La reparación maníaca es una defensa en la medida en que su fin es reparar al objeto sin que aparezcan sentimientos de culpa o de pérdida. La reparación maníaca no puede completarse nunca porque, de ser así, el objeto plenamente restaurado se haría nuevamente digno de amor y aprecio, y libre del control omnipotente y del desprecio del maníaco.

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